Se convirtió en simio (historias subterráneas)


Estaba tan enojada con la situación, con el, y con el mundo. Se quedo viendo la naturaleza que la rodeaba. Se sintió abrumada por el ruido, por el murmullo, por las voces que gritaban, por el policía y su silbato, por el arribo del tren, por las voces en su cabeza, por la señora mal oliente que estaba frente a ella. Por todos sus problemas, por no tener dinero, por él hambre, por sus hijos que no veía, por sus perros que murieron. Pensaba en sus 25 gatos en qué sería de ellos sin su asistencia… pensaba en que pasaría si saltaba, si tomaba el camino fácil. Solo estaba abrumada, retrocedió un paso hacia atrás. No rebasó la línea amarilla. Se llevo las manos a la cabeza y comenzó a gritar. Se quitó la ropa y lanzó su bolsa a las vías. Se detuvo el servicio de transporte y todo el andén le chifló para recordarle en su pesar que una vez más la había cagado.

Se puso nerviosa. Grito con todas sus fuerzas.

La sacaron sin ropa. Y la pusieron en la calle. Sentada en la jardinera de la salida del metro se quedó helada, se subió a un árbol y se convirtió en lo que le dijeron que era, la convencieron, se convirtió en un simio.