Elvira y las rejas de la calle

A veces me da risa Elvira. Su físico impone y cuando paseamos juntas, literalmente la gente se cambia de acera. Ella solo quiere ir al parque y hacer nuevos amigos. No siempre lo logra. Intimida a los más chicos con su estatura, color y porte.

Cuando la ves correr, te das cuenta de lo hermosa y tierna que es. Siempre está contenta y es la más protectora.

El otro día, íbamos caminando juntas por patriotismo y me di cuenta que odia pisar las alcantarillas, rejas o todo lo que sea de metal. Rodea todas y cada una de las superficies metálicas a su paso. Es como esas personas que no pisan las líneas de las banquetas.

Así es Elvira. Bonita, imponente, noble, con fantasmas que la hacen vulnerable a pesar de su físico.

Te amo mucho Elvira. Gracias por ser mi amiga. Por todas las veces que me soportas y por despertarme temprano.