Maguini

Mi amiga Maguini.

Llegó a casa un frío diciembre y venía teñida de negro. Lloraba cuando comía, las veces que podía comer. Se quedó pelona, tuvo ronchas y costras. Ahora, alegra mi vida. Todas las mañanas se despierta de buenas y me recuerda que así se tiene que tomar la vida. Con calma y con alegría.