“Muscle Power”

En mi casa de la infancia, mis padres tenían un espacio asignado para hacer ejercicio. Nada fuera de este mundo, un cuarto con aparatos que estaban de moda, pesas de metal, mancuernas de diferentes pesos y medidas, cuerdas para brincar, discos giratorios que afirmaban la cintura y una barra que iba de muro a muro. Muchos de estos aparatos los había fabricado mi padre, quien era un apasionado del “Gym” lo que lo llevo a coleccionar un montón de revistas “muscle power”.  Así mismo a tomar una dosis de polen, miel de abeja, vitaminas, licuados y jugos todos los días.

Sin falta, todas las noches mi padre hacia unas rutinas para ejercitar su entonces treintañero cuerpo. A veces yo iba y lo acompañaba y me ponía a hacer abdominales, desplantes y ejercicios que según yo tenían en mi un efecto inmediato. En cuanto terminaba de hacer mis abdominales ( aguantaba mas de 20 y solo tenia 8 años 👀🙌 lo festejo porque en estos días estoy lejos de esa marca) me levantaba la playera y veía mis “marcados cuadros” en realidad  mis “marcados cuadros” se trataban de una sola marca roja. Una linea horizontal  que atravesaba mi abdomen y que me quedaba horas, estaba segura de que era el reflejo de la quema de lípidos (que seguro no tenía porque era un huesito).  Mi madre andaba en la misma, supongo porque era una treintañera muy bella y conservaba una figura de veinteañera a pesar de tener ya dos hijas. Mi madre hacia licuados y jugos con ajo que nos hacían tomar en el desayuno y que terminaban por hacernos eructar toda la mañana en la primaria. 🤢

A medida que pasaban los meses la disciplina de mi padre por hacer ejercicio se extendió más y más. Hasta que se decidió por usar el garage como un Gimnasio publico. 

Mi madre siempre emprendió miles de negocios con mi padre, no solo por creer en él, sino porque realmente le gustaba tener otras ocupaciones además de las que ella misma se imponía y se inventaba. Así que, mis padres iniciaron con un Gimnasio abriendo las puertas del garage, los primeros días solo se veía a mi padre haciendo ejercicio durante la tarde-noche. Después de una semana había mas de 10 inscritos y mi padre estaba feliz. Cuando volvía del trabajo iniciaban las clases. Tuvimos el Gimnasio como 3 años (según yo) quizá, menos.

Las revistas “muscle power” siempre fueron protagonistas en el lugar. Mi padre las compartía con los que iban a entrenar, podían copiar rutinas y muchas de ellas desaparecieron. Entre los entrenados hubo dos que destacaron, no recuerdo sus nombres pero le echaban muchas ganas.  La verdad, ya se veían muy parecidos a los de “muscle power” o al menos a mi me lo parecían.

La casa comenzó a llenarse de vitaminas, polen, miel de abeja y suplementos alimenticios que mi padre traía de sus viajes y posteriormente se los pasaba a los entrenados por alguna lana, supongo.

Creo que la mitad de los hombres jóvenes de la colonia entrenaban en el garage de mi casa todas las tardes. Toda la casa olía a vitaminas sobre todo “el bañito” un baño para visitas que estaba en la sala comedor y que nunca funcionó como tal, siempre estaba lleno de despensa y miles de toppers  (esa es otra historia que ya les contaré).

A medida que los dos competidores inflaban sus músculos. A mi padre se le ocurrió que sería bueno entregar un trofeo al mejor a finales del año 1991, creo.  Y lo logró, de verdad hubo un ganador, quien se llevo un trofeo de esos baratos que se compran por 200 pesos.  Por su puesto el ganador también se llevo la satisfacción de ser el más musculoso de la colonia, incluso más que mi padre.

Hace unos años, mi hermana y yo nos  encontramos en la carnicería al ex ganador, quien  actualmente es fisicocultirista.

Hasta ahí llego el gimnasio.

Con el campeonato mi padre sello su ciclo con los aparatos para ejercitarse,  con el polen, los licuados raros, los jugos con ajo, la miel,  las vitaminas y las “muscle power”.  Las pocas revistas que quedaban se revolvieron con las de diseño y las de fenómenos paranormales que siempre estaban en la mesita de centro de la sala. Uno  podía verlas a través del cristal de la mesita, sobre ella se albergaba  una replica de un chac mool al cual mi hermana y yo respetamos por años porque creíamos que era original 🤣.

Los  aparatos para ejercitarse se vendieron en su mayoría, el resto se repartió en las habitaciones de cada uno. El de mi hermana y el mio que era el mismo, fue un bonito toallero como 10 años. Uno de los que le toco a mis padres  cargo por años las sabanas, cobijas y edredones limpios.

Mi padre ayudo a algunos de los ex  inscritos a construir sus propios aparatos, para que siguieran con sus rutinas en casa. Esta claro que el gimnasio no lo había puesto  por dinero y que lo que quería era que la colonia fuera musculosa. jajajaja 🤣

El siguió haciendo sus rutinas.  Ahora,  con pocos aparatos y como siempre en la tarde noche.

Hace un año en la visita navideña a mi madre, me puse a platicar con mi hermano menor, quien practicante tiene la planta alta de la casa  para el solo. Me mostró la habitación mas grande, en la que subió todos los aparatos que había regados en la casa e hizo un cuarto- gimnasio en el que entrena con su amigo Marcos. En el fondo de la habitación vi sobre unas pesas dos revistas “muscle power” y recordé esta historia.

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